Una breve introducción al Budismo
El origen del Budismo
El Budismo se remonta a la época en la que Siddhartha Gautama nació, hace aproximadamente 2500 años, en Lumbini, actualmente Nepal. Pertenecía al clan real de los Shakyas y creció en un ambiente de opulencia.
Siddhartha Gautama recibió una educación acorde a su estatus social y desarrolló una personalidad fuera de lo común. Ya en el nacimiento algunos sacerdotes profetizaron que haría grandes proezas bien a nivel mundano o espiritual. Por esta razón su padre realizó grandes esfuerzos en la educación de Gautama y deseando para él una trayectoria mundana, lo alejó de las influencias que pudieran despertar su interés por la espiritualidad.
Aún así, Siddhartha Gautama, se enfrentó repetidamente ante el sufrimiento de la enfermedad, la vejez y la muerte. Se dio cuenta que a pesar de sus vastos conocimientos mundanos y de sus habilidades, ni su riqueza ni su influencia podría ser de ninguna ayuda para el sufrimiento que los seres humanos deben de afrontar. Su encuentro con un Yogui que estaba sentado en meditación profunda, le llevó a tomar la decisión de dejar atrás la vida mundana. Eligió el camino interior para conquistar de una vez por todas al sufrimiento y madurar sus cualidades innatas.
Siddhartha Gautama abandonó su familia y practicó inicialmente el más severo de los ascetismos. Pronto se dio cuenta que esta forma de vida extrema – al igual que con su vida anterior llena de riquezas e influencias - no le acercaba a su objetivo. Así fue como decidió tomar el Camino Medio y gracias a su intensa meditación pudo llevar su potencial interno hacia la maduración. Siddhartha Gautama alcanzó la Budeidad, la condición del “Ser Despierto”. Transcendió todos los sentimientos y actitudes que pueden causar sufrimiento, condujo toda la ignorancia hasta su erradicación y todas sus cualidades latentes hacia su maduración.
La completa Budeidad que alcanzó Siddhartha Gautama es independiente al hecho de pertenecer a una raza o cultura particular. Era un ser humano, que tuvo una vida de humano y vivió bajo las mismas leyes de vida que cualquiera de nosotros. Sin embargo, con su ejemplo demostró que cualquier persona independientemente de su género, su edad, o condición social, posee el potencial de la realización completa y que esta puede ser alcanzada mediante el entrenamiento mental adecuado.
Aproximadamente dos meses después de alcanzar la iluminación, Buda Shakyamuni empezó a impartir enseñanzas, y así lo hizo durante más de 40 años, hasta el final de su vida. Su actividad se produjo en el esplendor religioso y filosófico cultural indio. Su prolongada actividad pedagógica en el seno de una sociedad altamente desarrollada es el motivo que explica la riqueza de sus argumentaciones sobre cuestiones prácticas relacionadas con la vida por una parte y sobre lo científico y filosófico por la otra.
Todo lo que enseñó Buda, lo hizo desde la experiencia personal transmitiendo su conocimiento de una manera fresca y relacionándolo con asuntos vitales. En repetidas ocasiones aconsejó a sus discípulos que examinaran sus enseñanzas y que no creyeran ciegamente en ellas. No daba enseñanzas para ganar discípulos que dependieran de él, pero hizo que todo el mundo se diera cuenta de sus ilimitadas posibilidades y su libertad interna.
Objetivo y Camino del budismo
El objetivo del budismo es la realización de la Budeidad. Esto quiere decir estar libre del sufrimiento y problemas, así como desplegar y madurar todas las cualidades y habilidades latentes en nuestra mente.
Para conseguir este objetivo primero tenemos que analizar con cuidado nuestra situación vital presente. Fue para conseguir este objetivo que Buda enseñó desde el principio sobre “La Verdad del Sufrimiento” y “La Verdad sobre las Causas del Sufrimiento”. En una especie de análisis de la condición de nuestro mundo, demostró como nuestras vidas están impregnadas de problemas y que la causa de todos los sufrimientos radica en el hecho de que no comprendemos la realidad tal y cómo es. El Buda aclaró que la incorrecta comprensión de nuestra persona y del mundo que nos rodea, nos lleva a hacia perturbaciones internas que son la causa constante de acciones que son perjudiciales. Estas acciones e impresiones negativas dejan unas huellas en nuestra mente que son las causantes de nuevos problemas y sufrimientos.
Esta ley como parte de cada acción se llama “Karma” en sánscrito. Karma significa sencillamente “causa y efecto”. El efecto está relacionado siempre con la acción. De ahí se deduce que las acciones positivas nos conducirán hacia el gozo y la felicidad, mientras que por otra parte, las acciones negativas lo harán hacia el dolor y el sufrimiento. Además, Karma no quiere decir que un sujeto esté predestinado a un destino inamovible. Nosotros determinamos la calidad de nuestra vida porque con nuestra actitud y acciones influenciamos en nuestro karma, creando un nuevo Karma y de esta forma vamos dando forma a nuestra vida. En el contexto de las falsas ideas que las personas tenemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, creamos una relación muy personal con todo. Cualquier cosa que nos sucede podemos experimentar únicamente lo que la luz de nuestra experiencia subjetiva nos permite, y por consiguiente estamos atrapados en nuestro mundo personal. Este proceso continua de vida en vida en lo que se denomina “existencia cíclica condicionada”.
Tenemos que reconocer que la conexión en nuestra situación actual va de la mano de la comprensión de que nosotros tenemos también el potencial de alcanzar la budeidad. Con “La Verdad de la Cesación del Sufrimiento” y “La Verdad del Camino“, que son la tercera y la cuarta de ”Las Cuatro Nobles Verdades”, en las que Buda señaló que el objetivo último es la iluminación. Demostró que cada persona es capaz de superar la propia ignorancia con respecto a su propia persona y el mundo que nos rodea, así como superar los defectos y alcanzar la budeidad. Para realizar esto, Buda recomendó seguir el mismo camino que él mismo había transitado.
En principio, este camino consiste en controlar nuestra mente, “domar la mente”. Con la ayuda de la meditación y una actitud consciente positiva, podemos profundizar en el amor y la compasión hacia todos los seres sintientes y, por añadidura, una mejor comprensión de la naturaleza de todos los fenómenos. Esto nos encaminará a la reducción gradual de nuestro egocentrismo, viendo la verdadera realidad y finalmente alcanzando la budeidad.
La meditación y la práctica de la atención son los entrenamientos mentales que nos ayudarán en el desarrollo de una mente, sana, clara y feliz y al reconocimiento de su naturaleza ilimitada. Esto nos permitirá vernos a nosotros mismos, a los que nos rodean y al mundo en el que vivimos, “tal y cómo es”. Empezaremos a desenmarañarnos de nuestras ideas preconcebidas, interpretaciones, deseos y miedos, que son los causantes de que sea imposible tener una percepción clara y directa.
Las acciones positivas y las actitudes motivadas por la intención de no perjudicar a uno mismo ni a los demás, nos ayudarán en la maduración mental. Ellas son las constructoras de una vida armoniosa y serán el fundamento de la fuerza interior importantísima para la praxis de la meditación. Hay diferentes tradiciones budistas con diversos métodos de meditación pero todas tienen dos aspectos en común: la meditación de la mente calmada y la de la visión clara.
El Buda analizó nuestro mundo y las leyes que lo gobiernan y teniéndolas como referencia, creó un Camino que posibilita a todo el mundo entrenar a la propia mente. A través de la maduración de nuestra sabiduría y de la actitud positiva podemos superar el sufrimiento y capacitarnos progresivamente para ayudar a los demás. Este es un camino de aceptación absoluta de la responsabilidad sobre nuestras propias acciones. Incluso el Buda mismo no pudo más que dar consejos y puntualizaciones sobre este camino. Depende de cada individuo el poner atención a estas instrucciones o no. La estructura básica del budismo son “Las Cuatro Nobles Verdades” que Buda expuso con numerosas instrucciones en múltiples temas y cuestiones en relación a nuestra vida. Las diferentes tradiciones budistas varían en función del énfasis que se haga sobre ciertos elementos de sus enseñanzas.
Esta manera general de presentar sus enseñanzas, prácticas y meditaciones responde a las muy diferentes necesidades e inclinaciones del individuo. Es como las diferentes medicinas que necesitamos para sanar las diferentes tipos de enfermedades, por ello necesitamos diferentes tipos de entrenamientos mentales que aplicar a las distintas perturbaciones internas. No importa con que tradición budista estemos vinculados, todas tienen el mismo objetivo: despertar y nutrir nuestras habilidades innatas, desarrollar amor y compasión, alcanzar paz mental y adquirir conocimiento. Por ultimo pero no menos importante, la realización de la Budeidad, el completo desarrollo del potencial innato de todos y cada uno de los seres.








